Mercadillo Vintouch

Inauguramos IED Vintouch (mucho más que vintage) una soleada mañana de junio. Todo un despliegue de mesas, burros, perchas, cestas y mobiliario alternativo para transformar durante unas horas el patio de la escuela de diseño IED Madrid en un improvisado bazar urbano. Un nuevo Rastro definido transversal, multicultural, conceptual y ecléctico. Así fue la primera edición de otras muchas que irán llegando.


Para empezar, quiero incluir una cita extraída de la enciclopedia Wikipedia, en relación a lo que escribiré a continuación. “Un mercadillo es un mercado ambulante que se instala generalmente al aire libre en uno o varios días determinados de la semana. Otros nombres alternativos son: “mercado sobre ruedas”, “mercado al aire libre”, “mercado/feria de (las) pulgas”, “rastrillo”, “bazar”, “feria”, “zoco”, “plaza”, “tianguis” e incluso “mercado de antigüedades”, en los casos en los que en ellos se comercia con ese tipo de objetos”.

Con la primavera bien avanzada, en un día de junio desafiando a un cielo encapotado, el mercadillo ideado y organizado por Leyre Valiente y Miguel Madriz, alumnos de IED Moda Lab Madrid, fue todo un éxito en asistencia y recaudación. El evento, amenizado además por sonidos de rock clásico de los 50 a los 80, escogidos por Dj Front, invitado especial para la ocasión.

Se vaciaron los trasteros y se puso todo en común para crear un escenario donde el colorido y la originalidad, teñidos de diferentes épocas y matices, abrían paso a la inspiración del diseño. Creatividad y arte en el montaje, cuidado en cada detalle. Un punto de encuentro, transformado en una improvisada calle que revolucionó el ritmo habitual en el IED para reunir a estudiantes y curiosos,madres y familiares fuera de sus quehaceres cotidianos, convirtiéndose en la pausa perfecta para el cigarrillo entre clase y clase. Fue un escaparate de tendencias con probadores al aire libre, un trueque de risas y saludos, un intercambio de opiniones para comentar esa nueva adquisición, a menos de una semana del proyecto final y la entrega de diplomas.

La de cosas que se pueden encontrar en un mercatino de este estilo: objetos antiguos de los que nos cuesta a veces desprendernos, ilustraciones caídas en el olvido, libros y revistas del pasado que nunca desechamos, burros que recogen tendencias, vinilos en buen estado que aún les queda mucho por sonar, mobiliario clásico, rústico y moderno, cajas oxidadas de galletas, chapas e imperdibles de varios tamaños, trabajos manuales y creaciones personales, un teclado a modo de monedero, fotos acompañadas de curiosas vivencias que recordaban orgullosas nuestras abuelas, material escolar que aunque renovábamos cada año seguía formando parte de nuestra estantería, gafas variopintas, pendientes y abalorios, alusiones a personajes de cuento, sombreros y más complementos, zapatos a punto de marcarse un claqué, corbatas de lunares y a rayas, alguna idea para mostrar en la playa este verano y mucha ropita a solo 1 € (“¡Para las recuperaciones! ¡Caridad!”), que agradece nuestra apretada economía, y ¡un largo etcétera!

Los precios, a decir verdad, fueron muy asequibles (me permitiría decir gangas). En resumen, fuimos testigos y vivimos ese ajetreo al que nos sometemos cuando nos sentimos “atrapados” en un mercadillo.De repente, nos sentimos abuelos, padres y héroes de una época, y lucimos orgullosos sus hazañas y estilos de vida. Imágenes que representan a una generación entera y maletas que seguirán transportando sueños, maneras de vivir y alegrías para el disfrute de todos.

Porque las modas pasadas vuelven, y adquirir algo menos nuevo nos hace poseer también algo más valioso. Nadie queda indiferente a su encanto ni a la belleza que producen estos objetos fuera de su contexto habitual. Y que merecerían, sin duda, un museo permanente. A media tarde la lluvia desfiguró los puestos, que pasaron a formar parte de un bazar ambulante y transportable al interior. Al cierre, la valoración general fue positiva, un chollo dirían muchos. Las cajas volvían a almacenar las pocas cosas que volverían a sus lugares de origen y que llevaremos de aquí en unos años, porque siempre estarán de moda.

Anticipo que esto no acaba aquí y prometen volver pronto y renovados. Dedicado a todos lo que opinan que cualquier tiempo pasado fue mejor.


Revista Abre el Ojo
Nº16: Nuevos escenarios urbanos
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