Pantone 186 C

Entre las ciudades que he visitado con una mínima vinculación al color rojo tenemos, por ejemplo, Ámsterdam con su mundialmente conocido Barrio Rojo, o la Plaza Roja de Moscú, tomada por las paredes del Palacio del Kremlin. En París está el famoso cabaret Moulin Rouge, y un molino del color ya mencionado en la azotea, y existe también la llamada Ciudad Roja en Italia, osea Bologna. Cada vez que subes a un vuelo, te envuelve una sensación de extrañeza, hasta las cucharillas del primer café que te tomarás al aterrizar te parecerán raras. Miramos todo, observamos carteles, detalles, las caras de la gente nos parecen también raras, y esos peinados y abrigos, nos dejamos llevar por los niños, los semáforos, las revistas, las odiosas comparaciones, esos extraños mensajes en los paquetes de tabaco, los baños que son un mundo por descubrir y, sin duda, conservaremos cualquier ticket que lleve el nombre de la ciudad en cuestión, al menos hasta el próximo viaje y limpieza de monedero. Intentamos hacer nuestros pinitos con la lengua de destino preguntando lo que sea y nos hacemos fotos -y que no falten- con las señales de tráfico. Regresar a Italia dos años después de mi última visita ha sido trasportarme a un universo de cosas bonitas… Boloña dejó de envejecer. Boloña conserva la eterna belleza en ellas, la elegancia en ellos, fachadas con ángeles y siglos de historia, conexiones de trenes, revueltas estudiantiles, centros sociales decadentes, manifestaciones y pancartas antisistema, pintadas en los edificios, ventanas de madera, puro calcio, literatura, mercados de segunda mano, infinitas iglesias y desordenadas colas para hacerte con una exquisito crepes de Nutella, cappuccini a la barra, ruidos de motorini... y siempre ese toque de italianidad que caracteriza a las ciudades del norte. Ya en 2003 me impresionó por las revueltas que motivaron el famoso Movimento de la Pace en contra de la Guerra de Irak, una ciudad que se llenó de banderas con los colores del arcobaleno (arcoiris) y la palabra PACE. Aquellos días recogí una frase en un balcón que todavía hoy me acompaña: scendo, cambio il mondo e torno (bajo, cambio el mundo y me vuelvo), junto a la bandera colgada a su lado. Queda un poco a la reflexión. Las guías recogen precisamente que es la Ciudad Roja por el color de sus casas y tejados. Pero descubrirla es mucho más que un color. No dejéis de visitarla, por su gente y gastronomía, dejaos perder por las calles, costumbres, encontrad tiendas y admiradlas porque no sabréis llegar a ellas de nuevo. Y es que cada vez me gusta más volver a Italia, y me marcho de allí en un continuo viaje en tren y con la mejor sonrisa. De fondo, suena la banda sonora de Ennio Morricone creada para esta ocasión.

ROJO

rojo

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4 comentarios en “Pantone 186 C

  1. Imágenes sugerentes, guiños a la intimidad. Elena tiene ese don de ver la belleza, la magia, de jugar con correspondencias e inventar un acertijo, que te devuelva a la realidad más sugerente. Ahora sus palabras la delatan y nos enriquecen a todos.
    Un beso fuerte.

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