La lección de Oriente

La Alhambra

El lenguaje cromático de este viaje pinta de azul y verde, como la bufanda y el gorro de Julia. Así es el interior de La Alhambra. Y es cierta la afirmación: la grandeza está en el interior y es lo que cultiva el alma. Con el brillo en los ojos y comparando tal momento como “el sueño de una noche de verano”, nos recibió Francisco Jarauta una mañana de noviembre en La Alhambra.

Un espectáculo literalmente único que, incluso pasado por tanta agua, no deslució la belleza del lugar, su perfume ni la grata compañía. Dejarte guiar por Jarauta, que es todo riqueza y diversidad, es un privilegio y un viaje exclusivo a mundos bucólicos. Él da forma y contextualiza, da culto y magia a las palabras y, por un momento, te aleja del presente para transportarte a reinos de sultanes y doncellas, palacios de Babilonia, alcobas con vistas al Albayzín, ejércitos enemigos, leyendas de hermosas princesas encerradas en una torre, paseos del emperador y su séquito seducidos por la belleza de un cielo estrellado, alfombras persas definidas “el mejor cuadro de la Historia, donde se depositan nuestros sueños…”, jardines lujuriosos y fuentes con ninfas… En suma, la sensuality (a buen entendedor…) de la atmósfera fundida en relatos que mezclan realidad y ficción, más un etc. etc. etc.

Como ya hicieron otros visitadores ilustres, recorremos Oriente y formamos parte de los Cuentos de La Alhambra que Washington Irving escribió en 1829, inspirado en estas habitaciones, o de la visita que hace 100 años condujo a este mismo escenario a Henri Matisse. Seguimos el viaje, sin olvidar el toque poético que nos rodea, y saco mi agenda para proponer a mis compañeros de viaje que resuman este gran símbolo de la arquitectura en una palabra: LA ALHAMBRA es… delicada, maravillosa, bonita, húmeda, exquisita, portentosa, visual, suspiro, emoción, contraste, magia, Oriente, seducción. Ya lo definió Delacroix, el pintor, “(…) es una maravilla y me produce una enorme fascinación”, esto mismo opinamos todos, porque no deja a nadie indiferente. Pero continuamos, porque el agua que emana de la fuente de los leones -recién restaurados son todo una joya- representa metafóricamente “las lágrimas de un amante que van a desbordarse y que, por el temor al delator, las detiene”.

Dejamos el romanticismo oriental que nos tiene un tanto despistados y, en este marco incomparable, conocemos a Matisse –luz, color, armonía- que nos da una verdadera lección de Oriente. La exposición en el Palacio de Carlos V quiere reconstruir las huellas de esta fascinación del pintor por el mundo oriental en general e islámico en particular. Matisse y La Alhambra, comisariada por María del Mar Villafranca y Francisco Jarauta, contiene un centenar de piezas que resumen este viaje a Granada tan significativo para el artista: óleos, fotografías históricas, cartas, esculturas, mantones, vasijas, la Joaquina, litografías, “dibujos que quieren ser cuadros y cuadros que quieren ser dibujos”… Hasta el 28 de febrero tienes tiempo para hacer una escapada. Y Granada en otoño tiene también su encanto. Porque cada viaje es ya un acontecimiento en sí, pero éste es de los que se recuerdan especialmente. Matisse lo hubiera definido Le voyage fantantisque.

Como anexo, Amélie se llamaba su mujer, y esto también es un fabuloso destino y coincidencia, es una de mis películas preferidas. Como cierre del relato, aplausos finales. Gracias Paco, por la compañía, el mirador, el vino, tu cariño, por esa capacidad de relatar historias originales, dotarlas de humor, detalles, anécdotas y hacer lecturas únicas en francés, alemán e italiano (nos siguen gustando aunque sean inventadas), por hacernos sentir a nosotras princesas y a ellos sultanes. FIN.

Si quieres conocer un poco más de la vida de Matisse… Lamuru nos la cuenta.

Anuncios

9 comentarios en “La lección de Oriente

  1. Elena, muchas gracias por linkarme! eres un sol! Por cierto, muy poético y romántico tu post… Cuando fui a la Alhambra descubrí a Washington Irving y los grabados que David Roberts hizo para sus cuentos, y que son impresionantes! y hoy me los has recordado, gracias!
    Está genial que compartas tus experiencias, así als podemos vivir todos un poquito…

  2. Me encanta tu post, te ha salido digno del monumento que describes. Que pena que lloviese sobre mojado, tienes que volver a finales de la primavera.

  3. Una experiencia única, un placer inolvidable, que nos enseña no solo que una alfombra persa atesora siempre una gran historia, sino principalmente que el buen viajero es el que volverá para contar lo visto. En este caso, una verdadero maravilla…….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s