Habitación en Roma

El escenario: una habitación de un hotel romano, donde la Historia se narra en sus viejas paredes. La sinopsis: una noche y una mañana de erotismo y sensualidad entre dos mujeres que acaban de conocerse, Elena Anaya y Natasha Yarovenko. Habitación en Roma (Room in Rome) es la última producción que he visto de Julio Medem. La nota musical para este denso romance (3 horas de inglés en la gran pantalla) la añade la dulce voz de Russian Red.

Mi historia no ha sido así. No había segundas personas ni banda sonora para este viaje -surgirán de acuerdo a las fotos del mismo- pero cierto es que, en una céntrica habitación de Roma, nació la idea de escribir estas líneas. Despertarse con la sonrisa en la boca en un albergo cualquiera de un país diferente. Abrir la ventana y respirar Italia. Vida nueva para año nuevo. De vez en cuando uno tiene que apreciar también en solitario el gusto por los “pequeños” placeres y, por qué no, regalarse lo que le gusta. Poco puedo decir de la sensación que me provoca Italia, cada nuevo viaje viene cargado de mayor emoción que el anterior. Y el motivo, esta vez, conocer uno de los lugares más bonitos del mundo dentro de otro más fascinante aún: Roma Trastevere. Me encamino bien temprano hacia la estación Roma Termini -no aguanto encerrada entre estas paredes pensando en lo que me aguarda afuera-, previo ritual del caffè italiano, para eso de refrescar el idioma entre saludos y formalismos. Son apenas 15 minutos y ya voy imaginando todo aquello que aparecerá delante de mí. El cielo azul hoy también acompaña. Me bajo en mi parada y el tren se aleja.

Punto uno: las recomendaciones de las guías hablan de descubrir el Trastevere poco a poco y sin prisa. Punto dos: improviso el guión, voy justa de tiempo. A primera vista el escenario es de película, como todo lo que me rodea. Me gusta el silencio en las calles, la gente y su carácter, el color rojizo de las fachadas, las ventanas abiertas, la ropa tendida, i motorini, los coches antiguos, las bicis, el suelo empedrado. La atmósfera que se respira aquí es diferente, los trasteverinos son encantadores, y una turista como yo no pasa desapercibida. Me muevo por callejuelas y callejones y así se me pasa medio día, antes de que la noche caiga sobre Roma. Las luces de colores y los Papá Noel –sí, no han acabado las Navidades- todavía lucen en los escaparates. Se anuncia la llegada de la Befana. Visito locales decorados con mucho mimo, me invitan a pasar a librerías, hojeo Quattroruote, me dejo llevar por las fotografías de una Sofía Loren jovencísima y postales de Vacanze romane, pruebo dulces y entro a conocer tiendas de pastas y formaggi italiani, sintiendo el acento romano con un marcado dialecto a mis espaldas. Me encanta perderme por las placitas que parecen sacadas de un libro. La historia sigue, pero esto es todo por hoy. El resto lo dejo a la imaginación y disfrute personal de cada uno. La próxima estación es Italia, donde prometo volver, a ser posible acompañada.

Como cierre, recordar a uno de los maestros del neorrealismo italiano, Roberto Rosellini. El director hablaba de acercar la cámara a la realidad como una forma de humanizar el cine. Confiaba en el poder de la mirada para descubrir y encontrarse con el entorno. Me traigo el manifiesto del Trastevere, estudiado en primera persona, completamente aconsejable y fuera de la ficción.
Roma

 

 

 

 

Hoy recojo una aportación que me manda Manolo Jiménez, otro apasionado por el país de la bota, sobre La Bocca della Verità.

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4 comentarios en “Habitación en Roma

  1. Roma es el alma feliz del cine italiano, sus calles tienen el aroma de los Fellini, Visconti, Marcelo, Mangano, Loren, Gassman, Ugo Tognazzi, Totó, Sordi, Magnani, Giuletta, Gina, La Cardinale, Paolo Stoppa, Audrey, Gregory, Pasolini, La Antonelli, Marco Ferreri, Moretti, Rosselini, Scola, Monicelli, Pontecorvo, Nino Manfredi, Bertolucci…..también el sonido de las canciones de Celentano, Battiato, Tozzi, Battisti, La Bravo, Leali, Paoli, Baglioni, La Pavone, Cocciante, Mina, Alessandra di Bartolomeo, Paolo Conte, Modugno, Morandi, Pausini, Nek, De Gregori, Dalla, Rossi, Branduardi, Jovanotti…las tonalidades cromáticas de la ciudad se mueven entre esta gama de colores…naranja zinnia, granate sanguino, rojo naciente, ocre puzzuoli, oliva saccardo, laca italiana, ocre jengibre, amarillo heno, gris vienés, amarillo flámeo, marfilina clara, verde glauco, naranja grossularia…

    E supretutto è Nani Moretti in motorino:

  2. Pingback: Roma Trastevere « Venus era mujer

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