El Sol sale para todos

Hoy mi despacho cuenta con una nueva reliquia. Todo un análisis de la iconografía comercial de Madrid recogida en 119 páginas, ahí es poco. Sorprendida aún por lo que ha sido un regalo sorpresa, motivo añadido por el que el libro en cuestión resulta doblemente bonito, tengo entre mis manos la obra del diseñador Alberto Corazón.

Este cuidado manual toma forma en su edición de 1979, cuando alguna aún no había asomado la cabeza a este mundo, y lo heredo ahora orgullosa un día frío de enero. No hace mucho escribía sobre lo que me produce el movimiento iconográfico que define las ciudades y que marca, en esencia, su sello identificativo. Hojeo las páginas una y otra vez y me encuentro exquisitas imágenes de una época, acompañadas de una tipografía no menos apreciada. Por lo que decido, desde hace un par de días, armarme de cámara en mano -de mi modesta pero no por ello menos eficaz cámara digital- y, sin afán de plagiar este repertorio, voy al rescate de viejas y renovadas formas de comunicar en el contexto en el que nos movemos hoy, 2011, incluso como forma de reproducir visualmente algunas de las zonas que día a día forman parte de mi recorrido urbano camino al trabajo. Y es que el Sol sale cada día para todos, aunque muchos no caigan en estos particulares.

Quien quiera profundizar un poco más sobre el libro, os dejo la referencia: Corazón, Alberto: El Sol sale para todos. Un análisis de la iconografía comercial De Madrid. Libro Editorial: Banco Urquijo, Madrid, 1979.

Lo que viene a continuación, es una aportación de la casa.

discos melocotón
Peluquería
Papelería
Muebles Estudio
Cinema Room
Mesón Tapa Tapa
Mercado San Miguel
Hatha-Yoga
Antigüedades
Muebles La Valenciana
Locutorio

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2 comentarios en “El Sol sale para todos

  1. Recorrido de ida y vuelta familiar 😉
    “El sol sale cada día para todos”,una realidad que me apropio cada mañana

  2. Recorrer las calles del viejo Madrid, cámara en ristre, es una aventura plagada de sensaciones. Pues ir a encuentro de lo desconocido, en busca de retazos del pasado y del presente, significa apropiarse del “aroma” de la ciudad para después vivirla con apasionamiento.

    Es por esto que el libro de Alberto es un viaje a todo aquello que se ha visto sobrepasado por el tiempo y por las circunstancias del momento. Un auténtico descubrimiento para los amantes de la iconografía y la rotulación de los negocios de Madrid, cuando todavía había un interés por “anunciar” las maravillas de lo que vendía u ofrecía tras las cristaleras.

    Y también una oportunidad para re-descubrir todo aquello que nos cuesta revisar en el día a día tan ajetreado que vivimos.

    Solera, un viejo grupo de los 60, cantaba a las calles del viejo París, una canción llena de nostalgia sobre los amores perdidos, sin caer en la melancolía…¿Qué canción habría que componer, más allá de la de Sabina, para esta ciudad? Quizás pueda componerla Elena, en sus paseos madrileños.

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