Cuando menos es más

“El diseño es un idioma en constante cambio”, dice Alex Trochut. Últimamente me sucede que no consigo visitar una exposición a menos de dos días del cierre. Así, se sacan voluntad y ganas y nos acercamos a “clausurar” el diseño más puro, conocido y comentado del último siglo. Y es que en el Círculo de Bellas Artes de Madrid se puede ver de todo. La muestra actual trata de Diseños. Grandes Éxitos. Porque aquí, según Henry Ford, “cada objeto cuenta una historia (si sabes leerla)”.

Esta vez degustamos las galletas María marca Fontaneda -creo que acabé tan saturada en mi infancia que hoy ya no podría comprarlas-, pasando por los lápices Alpino que tantos momentos escolares y no escolares nos hicieron vivir; con los que coloreamos las modernas Moleskine -precisamente tomo mis apuntes en una de éstas, mientras veo la exposición y el vigilante no me quita ojo-, sí, me refiero a esas agendas con la goma a un lado tan coquetas y de moda que inundan bibliotecas y bares del centro. Entre esta selección aparecen, y por qué no, hasta los catálogos de Ikea, diseño actual que también es decorativo sobre una mesa sueca, o si contamos los minutos perdidos en salas de espera y peluquerías descubriendo las vidas públicas en ¡HOLA!, la revista. Pocoyó rejuvenece a una generación con su sonrisa pícara y juguetona, y el café es bueno solo si la macchinetta es Bialetti. Esto lo aprendí en Italia, aunque otros más sibaritas prefieren recurrir hoy día a las cápsulas de Nespresso. Escribimos épocas con el BIC, el de siempre; nos dejamos seducir por el perfume y bote de Chanel; nos transmiten ternura, otras veces miedo, las Nancys de entonces ataviadas con uniforme de azafatas de Iberia, pero recordamos risas de verano jugando con lo que quedaba de los jugadores del futbolín. Cuántos recuerdos solo a mirar y admirar estos objetos… Y no me digáis que no sientan bien a cualquiera las Hawaianas, con vaqueros, para la noche o para la playa, aunque nos duran todavía las sandalias Camper en las que invertimos tanto hace unos años. Imagino la cara de satisfacción de la persona que estaba a tu lado cuando finalmente callabas si conseguías el deseado Chupa-Chups, ahora propiedad de los italianos. Cuánto papel Smoking en casas dispersas. Todo me remite a connotaciones positivas: chicos, recuerdos y lugares. Y frases que todavía hoy se escriben por las mañanas en Post-it.

Al final del recorrido echamos en falta otros diseños, y añadimos a la lista: las pinzas de madera, el sacacorchos, el bote de Cola Cao, las cintas de cassette y las de vídeo, el walkman, los prismáticos, la guitarra, las chapas, la máquina de escribir, el bañador, los Playmobil, los Sugus, el bote de Cristasol, etc., etc., etc. Si llegados a este punto he conseguido hacerte recordar y volar en el tiempo, da las gracias al buen diseño.

Y volviendo a las palabras de Trochut, él entiende el diseño como lenguaje. Yo lo definiría como un idioma que se asienta allá donde va y que la gente aprende y aprehende. Un sistema de comunicación que, en el mejor de los casos, sale de nuestras fronteras y sigue expandiéndose. Porque, en diseño, todos hablamos el mismo idioma.

Postdata:
Brindo mi particular homenaje a todos mis amigos diseñadores para que lleguen tan lejos como se merecen. Sobre la muestra, mejor verla personalmente. Pasado mañana se clausura…

Hawaianas

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Un comentario en “Cuando menos es más

  1. Pues intentaré verla, sobre todo porque tu post me ha animado a ello. ¿Tiempo? No sé de dónde sacaré el tiempo… Igual, el domingo es un buen día.

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