Artículos para Ballet

A mi edad puedo estar satisfecha de haber superado uno de mis mayores complejos de la infancia: la timidez. De pequeña sufría y odiaba aquellos momentos en los que me hacían salir a la pizarra, leer en público o ir al grupo A para contar un cuento a un grupo de niños que clavaban en silencio sus ojos en mí. Todavía hoy me acuerdo de aquellos minutos que se convertían en una auténtica eternidad.

Hoy tocaba uno de esos días entre semana que saben a despedidas y donde todos acaban llegando tarde a la cita, cada uno con sus líos personales, que si el trabajo, el metro, etc. Mientras esperaba, mi mirada estaba clavada en la tienda de enfrente. Artículos para Ballet. Ángel Corella (me basta una rápida búsqueda en Internet y descubro que esta persona es un reconocido bailarín español, artista principal del American Ballet Theatre en la ciudad de Nueva York y director de la compañía que lleva su nombre). Exactamente este pequeño museo digno de admirar se encuentra en la calle Felipe V, esquina Plaza de Oriente, en Madrid.

De pequeña, una de mis actividades extraescolares era la clase de ballet en el colegio. No sé por qué estuve al menos un año y luego lo dejé en el camino. Recuerdo perfectamente los vestuarios, el momento de doblar el uniforme en la bolsa, las aulas y enfrentarte con la cabeza bien alta ante tanto espejo. Mi madre siempre decía que era niña de ballet, estilizada y delicada. O era pasión de madre o de verdad tenía algo innato por explorar, la danza.

Me he dejado llevar atrás en el tiempo por esas zapatillas de bailarina, las medias, mallas coloradas, lazos y tules que lucen en el escaparate. Y, por un momento, me han venido a la cabeza escenas de la película inglesa Billy Elliot, dirigida en 2000 por Stephen Daldry y que volvería a ver un par de veces más porque me gustó muchísimo. El niño que quería bailar y tenía un talento prometedor por la danza. Si a alguien le interesa, el escritor Melvin Burgess escribiría más tarde la novela basada en el largometraje.

El ballet comporta una dificultad importante. Necesitas estar concentrado para poder dominar el cuerpo y, sobre todo, requiere de un entrenamiento continuado y sincronización. Ahora admiro estos atuendos y accesorios y me imagino niñas y niños esbeltos danzando y saltando por los aires, ligeros como una pluma. Y, por un momento, soy incapaz de esconder mi sonrisa. Porque bien decía Shakespeare: “Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto”.

Zapatilla de ballet

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2 comentarios en “Artículos para Ballet

  1. Uff, siento decirte que yo odio el ballet… me parece lo más antinatural del mundo y una forma horrible de obligar al cuerpo a deformarse. Mi madre lo intentó por activa y por pasiva… pero jamás lo consiguió! jajajajajja! Yo creo que si veis Black Swan (como apunta Linda Flor) se os quitará esa imagen idílica del ballet… no la he visto, pero he leído sobre ella y por fin alguien hace una peli sobre la castración a la que somete un “arte-deporte” tan competitivo y bestia. He dicho! Pero también he de decir, que me ha parecido muy bonito tu salto a la infancia en el artículo. Gracias por estos pensamientos compartidos!!

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