Hoy: autocoaching

Se me ha ocurrido una idea, ¿y ahora qué? Hace poco tuve mi primer contacto con esto del coaching en una clase del máster. Algunos, más o menos receptivos que un día normal, nos tomamos la clase como un taller de terapia, donde confiar secretos a nuestro compañero de al lado y definirnos a través de un collage, una actividad que me gusta tantísimo desde pequeña. A su vez, escuchamos a gurús del sector de la publicidad y la comunicación, que describían con argumentos poco creíbles su triunfo en la vida tras alcanzar sus aspiraciones con esfuerzo y dedicación. Por supuesto, nadie se quedó por el camino en el intento.

Hoy día esto se lleva y muchas empresas recurren al coaching para su staff, algo que considero básico en un ambiente de trabajo, a la vez que un ejercicio diario y personal de cada uno. Nos encontramos que esto del coaching se aplica a todo en general, y ahora explico lo que es: rediseñar tu carrera profesional, conseguir un equilibrio entre tu vida personal y laboral, potenciar más tus habilidades en el campo en el que te desenvuelves, conseguir lo mejor de uno mismo… No sé si llamarlo psicoanalista a domicilio o libro de autoayuda, porque hay tantos factores que potenciar de una persona como éstas en el mundo.

Me llama la atención el libro Coaching para escribir y me autoregalo este ejemplar. ¿Y qué es esto del coaching literario? Nada más que entrenar a un persona en su habilidad, en este caso, la escritura. Sería un cara a cara entre el entrenador de la materia (coach) y el entrenado (coachee). Sin aspiraciones de llegar a ser una gurú de la escritura, sino por una cuestión personal, me apasiona escribir, algo que hago por mí, como forma de evasión y relax, por el disfrute de saber que otros aprecian y leen lo que escribo.

La clave para escribir no está en contar lo que se te pasa por la cabeza, sino en saber comunicarlo. Para ello hay que conocer cuál es tu propósito o la intención de lo que quieres transmitir y a quién va dirigido. No se aprende a escribir bien, pero siempre hay formas de mejorar, por ejemplo, leyendo. Hay que leer mucho. Muchos desbordan pasión y son buenos en lo que hacen pero, en cambio, no ejercen de buenos comunicadores.

Hartos de encontrarnos con esas campañas políticas tan repetitivas que se limitan a un guión preestablecido -no son más que actores y nosotros su público-, estamos cansados de ver siempre la misma obra teatral. Igual que el profesor o ponente que se limita a leer sus apuntes o, peor aún, va pasando el PDF mientras lo lee.

Y aunque la idea de crear un blog al principio es arriesgada, porque cuesta dar salida a todo aquello sobre lo que te gustaría escribir y no sabes cómo hacerlo, esto es como todo: una vez que te has iniciado en la práctica, el oficio se aprende por sí solo. Hacen falta ganas y voluntad y hay que evitar la procrastinación (cómo me gusta esta palabra) por encima de todo. Si quieres algo, hazlo ya. Si tienes una idea, comunícala. Y, sobre todo, escribe como te gustaría que los demás te leyeran.

Rescato, a modo de resumen y cierre, estas dos frases:

  • “Es simple complicar las cosas, pero es complicado simplificarlas”. Ley de Mayer.
  • “Hay que olvidarse de que uno puede dedicar todo el tiempo a escribir, hay que dedicar más tiempo a vender lo que uno ha escrito”. Laurens Schwartz.

coaching

Si a alguno/a le interesa especialmente este libro, aquí os dejo la referencia:
Sergio Bulat: Coaching para escribir. Paidós: Barcelona, 2006.

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2 comentarios en “Hoy: autocoaching

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