El poder nos teme porque la revuelta enamora

Encuentro esta sugestiva cita en una placa del barrio de Malasaña, firmada por el pueblo de Madrid, una de las primeras frases en las que se detiene mi mirada mientras camino por la ciudad y ultimo mis horas –y mi mente- previas a la vuelta a la rutina.

Hoy leo en Yorokobu que una de las prácticas extendidas en Nueva York es la de dar voz a los que, como yo y tantos otros, recorremos la ciudad sin rumbo, con mil cosas en la cabeza y siempre dispuestos a decir algo. Basta un eslogan, Say something nice, y un altavoz a disposición de cualquiera que sienta la necesidad o placer de darle uso. Aportando, eso sí, solo algo bonito.

Algo curioso si cada uno expresara públicamente qué le pasa por la cabeza, para quizás hacernos entender mejor de cara a los demás, opinar sobre lo que no queremos, encontrar la solución de forma conjunta o como un simple desahogo. ¿Por qué no arriesgar y probar, y no arrepentirse de lo que uno no dice?

Como la tentativa en Nueva York, intento colorear mis días con las cosas bonitas que quiero contar, la vuelta de un viaje y las sensaciones que encierran un saludo y el abrazo de toda despedida. Todo lo que ahí ha ocurrido, entre medias de lo que ha sido mi verano, me gustaría poder gritarlo orgullosa y públicamente.

NO

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Un comentario en “El poder nos teme porque la revuelta enamora

  1. La revolución del 15-M contenía en realidad un eslógan parecido a aquél de “say something nice” newyorkino. De hecho, fue lo que personalmente me detuvo a mirarla como algo que valía la pena hacer. Subyacía en este movimiento una belleza especial cercana a la poesía: así lo percibí yo. Y creo que subyace aún a pesar de que se han perdido en la Puerta del Sol infinidad de buenos versos. Yo, en toda mi vida, no encontré un movimiento social más cercano al bello grito que esta Spanish Revolution. Confieso, además, con el megáfono de este blog (y como si anduviese por una calle de NYC) que me he emocioné como un niño cuando leí algunas de las frases que colgaban por el centro de la ciudad. También falté al trabajo un rato todas las mañanas para darme una vuelta por Sol y emocionarme al volver a leerlos.
    Dejo aquí este grito para que se lo lleve la primera racha de viento.
    J.S.

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