Bocados de realidad

Helen Childress escribió Reality Bites, una crítica al materialismo e hiperconsumismo, entre otros tópicos. Desde que descubrí, ojeando manuales una tarde en la Casa del Libro, la publicación Desayunos en Madrid, intento fomentar siempre que puedo esta práctica, la de los desayunos entiendo, un pequeño bocado de realidad diaria que me satisface tanto (aclaro que no llegué en ningún momento a comprar el libro y no me clasifico como hiperconsumista).

La mente de estos hallazgos gastronómicos (dulces, salados o combinados) corresponde a la autora Sara Cucala; a nosotros el alma para alimentar estas tentaciones y placeres matutinos. Y no le faltan razones: 64, para ser exactos, que Sara cita y que uno puede rescatar por sí mismo. Y es que no hay nada que me guste más que los desayunos y sus diferentes contextos, tanto los que asocio a la pausa-trabajo como esos rincones, a veces antros históricos, que por intuición o porque me inspiran fugazmente de los nuevos lugares, acabo por probar. A esto se suman la compañía -o la ausencia de ella- y la lengua de destino como pinceladas añadidas al paladar.

Hostels por el mundo con escasos desayunos pero cargados de sentimientos; capuccini e brioches en alguna parte de Italia previos a que se haga el día en alta mar; tazas de un petit dejèuner con vistas a la Torre Eiffel; las galletas de la yaya en la Sierra de Salamanca; sentidas confesiones en torno a dos tés a la menta; la lluvia en La Habana que sabe a variedades de frutas; exquisitas tostadas cargadas de diseño; una despedida kilométrica con sabor español en un café de Tel Aviv; cortados que se alargan en las conexiones de un aeropuerto o, como hoy, una napolitana teñida de judaísmo en La Mallorquina de la Puerta del Sol (enclaves madrileños: el bar y la plaza), con alguien que sabe mi devoción por el momento de los desayunos en Madrid y que me acompaña en esta tarea.

Y tal que así, una empieza serena y relajada el día, hace planes y piensa (mucho). No me gustan las prisas; tengo todo el día para recuperarlas. Desayunos en Madrid de Sara Cucala lo encontráis en las mejores librerías. O caminando más receptivos por la ciudad.

Paris

M A D R I D, sábado 3 de septiembre de 2011

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2 comentarios en “Bocados de realidad

  1. Comienza la jornada…amanece en la ciudad. Las calles apenas despiertas se desperezan, poco a poco, y la gente se anima a salir de sus casas. Es día de fiesta y se nota en el ambiente. Todo es lento. No hay prisas ni agobios y es una buena opción para desayunar fuera de casa. En estos inicios del pre-otoño, después del tórrido verano, la temperatura es de una amabilidad que se agradece, el cielo es de un cyan límpido y todo es estimulante para disfrutar de un buen desayuno.

    Y este momento se puede gozar de muy diferentes maneras, por eso es muy conveniente la elección del lugar, que el café sea de buena calidad y que los productos sean genuinos y estén recién hechos, algo que en esta ciudad no sobra.

    Haciendo un recuento a vuela pluma, puedo recordar algunos desayunos míticos, o aal menos a mi me lo parecieron, en virtud del momento, lugar, compañía, música y estado de ánimo que también influye en esta mitificación / ensoñación.

    Se me han quedado grabados…Las ensaladas de frutas del bosque del Hotel Fairmont en Montecarlo, Los interminables desayunos con Daiquiri final, en Cuba son así, en la habitación 218 del Hotel Nacional, dónde estuvo Nat King Cole, Las medias barritas con tomate y aciete del Quilla frente a la playa de La Caleta de Cadiz, Los increibles trevesseiros y queijadas en A Piriquita de Sintra, los bocatines de jamón en casa Bigote, siempre que les apeteciera darte de desayunar a Paco Y Fernando, sus dueños, Las frutas espectaculares del Sheraton de Santiago de Chile, sorprendido y asombrado por la presencia de Joe Strummer, los panes de maiz y manteiga en La Gaivota de Sao Martinho do Porto, por no hablar de los cornettos del Caffè della Pace de Roma, las asombrosas mermeladas del Pazo los Escudos en Vigo y del mejor café del mundo en Sant Eustachio, junto al Panteón.

    Para finalizar me dejo dos churrerías madrileñas, en las que además de degustar de “porras y churros recién hechos”, ofrecen un café sorprendentemente buenísmo. La Milagrosa en la Prospe y en la calle Apodaca, en el Barrio de Barceló.

    Y aunque mi propensión es “calzarme” porra y café matinal, ultimamente he iniziado una búsqueda y recorrido matritense para paladear magníficos desayunos con una gran amiga en los que se acompañan con noticias, chascarrillos, cultura, cuentos, sensaciones y risas que es una manera bastante “higiénica” de comenzar la jornada. Buen Provecho!!

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