Mae West’s Lips

Los nepaleses no se besan y provocarlo a la vista de todos no está bien visto en Oriente Medio, por ejemplo. Leyendo el artículo de esta mañana en El País Semanal, me viene a la cabeza el sofá de Mae West, icono surrealista y obra del maestro Dalí. Genialmente se inspiró en la forma de los labios de la actriz, unos labios que él encontraba fascinantes y que supo reproducir en madera y satén. Y es que “el beso humano explorado en profundidad es un misterio”. No hay nada parecido. Si nos remitimos a encuestas y hacemos prueba de memoria a los más cercanos, todos recuerdan historias alrededor de un beso. Volviendo al artículo de El País, lo titula Besos. ¿Qué hay detrás? Aquí retratan, esencialmente, lo que es la mejor expresión del amor y libertad -o al menos partiendo de la visión positiva del asunto- a través de imágenes donde los fotografiados aparecen besándose, quienes más o menos pasionales. Hasta nos besamos en la propia imagen del espejo. Un efecto, el del beso, del que aprendo que activa 34 músculos de la cara, nos mete en un estado de relajación y nos hace soñar. De hecho, el éxito de una relación de pareja se pone en juego sobre esta balanza. En unos lugares, representa un símbolo de amor y generosidad, de afecto y protección. Estaremos más que acostumbrados. En otros, prohibidos y castigados, son compasión y traición, como Judas. Incluso penados por la ley. Lo que para nosotros está a la orden del día… Por citar otra fuente, Wikipedia retoma su uso en los primates, identificado como un signo de apareamiento. Cierto es eso de que un beso lo cura todo. Como comunes mortales, corremos a refugiarnos en el contacto físico y lo elevamos a una permanente búsqueda, tanto si se tiene pareja como si la sigues “no buscando” cada día. O quien piense lo contrario que se retraiga: es la mejor demostración del amor allí donde las haya. Os recomiendo, llegados a este punto, continuar el artículo de El País Semanal y caer un poco en la tentación del beso.

Imagen: Martin Parr.Martin Parr

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Un comentario en “Mae West’s Lips

  1. Hay besos que pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria. Hay besos que se dan con la mirada. Hay besos que se dan con la memoria. Hay besos silenciosos, besos nobles, Hay besos enigmáticos, sinceros. Hay besos que se dan sólo las almas. Hay besos prohibidos, verdaderos. Hay besos que calcinan y que hieren, hay besos que arrebatan los sentidos. Hay besos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos…
    Gabriela Mistral

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