El arte es Azul

Buscar las vueltas a la poética no es mi objetivo, ni mucho menos arriesgaré a ello; no es una práctica (me refiero a la poesía) en la que despunte. El sábado terminé sumisa a las palabras de Rubén Darío, y me desperté, literalmente, con Azul a mis pies. Dicen que el azul es el color de la mente, sin duda de la noche, la que refleja la luna sobre el mar. Él se ciñó a la pureza, al cielo límpido y a la inmensidad de los mares, con ese toque de misterio y encanto que irradia todo poeta. Entre sus coetáneos, Víctor Hugo manifestó que “L’Art c’est l’azur” (El arte es azul), antes de ser publicados los sonetos de Azul.

En una de las primeras búsquedas de azul+teatro en este extenso universo digitalizado, descubro la existencia del Grupo Teatro Azul, una compañía radicada en Armenia, pero la de Colombia, que desde 1998 alimenta el proyecto de reconstrucción de la ciudad, desde el arte y con corazón. Similar, sin entrar en distancias geográficas, es otra que se gesta en nuestro Sur, la de Poético Teatro, en Córdoba, esta vez no la de Colombia. Nos atañe la más cercana, donde hay una incursión de la poesía, el arte y la música en la puesta escénica, el motor de sus creaciones, desde mi punto de vista teñido todo ello de un azul cristalino, que visualmente irradia felicidad, tendencia, riesgo y una lluvia de poemas… Ambas compañías, unidas al modernismo que emerge del teatro poético y a la casualidad que todo lo une, y de la que espero me lleve a ser partícipe de alguno de sus espectáculos, estarían conectadas entre sí por Rubén Darío.

El nicaragüense me despertó, como comentaba, con palabras evasivas, conectadas a tenor de los hechos, cargadas de fuerza y significado que, de acuerdo al momento, exigían la mejor de las lecturas: vivir la poesía que tenía allí delante. Y es que la cuestión es esa, vivir. Y abrir una página -al azar- de los sonetos de Rubén Darío.

Porque hacer poesía es también diseñar (desde dentro o desde fuera); diseñar palabras con una funcionalidad, guiarse por un modelo estético y recurrir a la metáfora como la mejor de las interpretaciones. O acercarse a la métrica que marcan las personas y los lugares, el tiempo y los diálogos, las miradas y los silencios. Aunque, haciendo honor a Borges, diluyamos que “mejor no hablar, a menos que se pueda mejorar el silencio”.

AZUL, Rubén Darío

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Un comentario en “El arte es Azul

  1. Azul, me acompañó en muchos de mis viajes por la tierra de su autor. Estraría orgulloso de lo que evocan sus páginas al otro lado del mundo

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