Bares son amores (rincones para compartir en Madrid)

Con la incorporación a LeCool Madrid de la categoría LeOtros son muchos los bares, locales y restaurantes que estoy loca por reseñar. Madrid es la cuna de las barras. Si estás fuera un verano, a la vuelta encuentras una ciudad nueva. La tienda de abalorios ahora es un bar retro, el solar se ha convertido en un espacio naïf, la tienda de chinos sigue siendo de chinos pero, si cabe, de diseño. Nos renovamos, nos gusta lo clásico pero ansiamos lo novedoso y retamos a nuestra compañía a la primera doble de la noche en un espacio al que aún no estamos familiarizados.

Flash Flash Madrid

Cito algunos que he frecuentado últimamente:

Flash Flash Madrid

Me alejo a una zona en la que me siento diferente, el barrio de Salamanca, con esa sensación de estar en otra ciudad. No te vendo un bar más del montón donde degustar tortillas o con cierta similitud a una taquería mexicana. Este lugar embruja por su diseño moderno y una decoración minimalista y donde el producto estrella es, dicho está, la tortilla, a elegir entre más de 50 especialidades (lo que son muchas tortillas). Una cocina Non Stop con gusto (dulce y salado) que nos lo pone difícil. Pero si eres de los que llegó a aborrecer este manjar, siempre hay ensaladas sanas y variadas, hamburguesas o platos del día (Núñez de Balboa, 75).

Naif

Vimos el solar y su famoso graffiti, al que nunca entendí cómo accedieron sus creadores, y pasamos el verano en la plaza de San Ildefonso desafiando a policías, chinos y cervezas y perros entre las piernas. Y, de la noche a la mañana, Naif rebosa de gente y se jacta de calidad. Este bar tiene encanto. Simula una nave, limpia de decoración y acústica. Lo definen fast fine, pero tacho el concepto de comida rápida. Ricas ensaladas, sandwichs y hamburguesas a precios razonables y con vistas al centro de Malasaña (San Joaquín, 16).

Casa Julio

Me enamoraron desde fuera su fachada roja y el nombre de Julio. Una taberna española con encanto de esas que hay que buscar, y las pocas que perviven se rejuvenecen, porque te hacen sentir como en casa, cocinan con amor a la vista del público, te recrea una atmósfera familiar, comes croquetas, tortilla, pimientos… y yo vuelvo a mi vida siempre con dos o tres vinos en el cuerpo y los colores puestos (Madera, 37).

Home Burguer

Contradigo la opinión de los que dicen que pagar por una hamburguesa 10€ es un robo. Respeto pero discrepo. Todo es elección. La calidad para mí es exquisita, y vaya si alimenta. El bar sustenta Madrid desde 2007, se expande y abre nuevos locales. El secreto perdura y, aunque te parezca estar en un bar de carretera al estilo de film americano, la realidad ahí fuera sigue, pero se sobrelleva mejor con el estómago lleno. Mi preferida es la hamburguesa con rúcula (San Marcos, 26 / Espíritu Santo, 12 / Silva, 25).

Pizzaiolo

No puedo evitar poner siempre el toque italiano a mis escritos, me inspira siempre. Y la comida, sin duda, sobresaliente. Este rincón siciliano me vuelve loca, me imagino subida a un carro palermitano o flotando en aguas cristalinas, y no veo la hora de dar salida al primer plato para que llegue el postre: cannolo, tiramisú o cassata. Sobran las palabras. Y viajas un poco hasta Italia. O, como hacemos un amigo y yo, lo usamos de escenario para refrescar nuestro italiano con una Peroni. Poco aconsejable si tienes que volver al trabajo después, pero recomendable si quieres conquistar a alguien. Conmigo es fácil (Hortaleza, 84).

Taberna el Sur

Me acerco por mi barrio. Una zona que me gusta es la intersección entre Santa Isabel y Torrecilla del Leal. Parada Antón Martín para los que son de fuera. Aquí se ubican muchos bares y cafeterías interesantes, pero hay una taberna bañada de carteles de películas españolas y barriles de vino, mesas bajas y un aire bohemio de la Filmoteca que se respira desde sus calles aledañas. La musaka está exquisita, la tortilla (manjar fetiche de este post) y sus vinos (Torrecilla del Leal, 12).

La Cabra en el Tejado

Un referente siempre de vuelta a casa, donde celebrar la penúltima caña con una quiche o crepe salada que siempre entra con ganas. Este espacio es pequeño pero con estilo. Conserva la estética de un bar de antaño y acoge exposiciones temporales de pintura, fotografía… Porque es sabio salirse un poco de la zona de “latineo” para descubrir estos rincones y perderse por el barrio (Santa Ana, 29).

Restaurante Baobab

Dejamos lo español con matices afrancesados para saborear gustos diferentes y saludar al entrañable camarero de este restaurante senegalés de moda. Todos lo conocen, porque en verano da vida a la plaza y las cervezas fresquitas al sol los domingos saben mejor. Un pareado. Platos de la casa, pocos pero exquisitos, con arroz o cous-cous, carne o pescado… Al ritmo que marcan ellos, porque no tenemos prisa alguna. Una comida o cena exótica, y entre medias conocerás las historias de Maxim/ Maxime (disculpas), que saluda personalmente a todos y cada uno de sus clientes, y donde uno se empapa del factor multicultural que desprende Lavapiés (Cabestreros, 1).

Taberna de Antonio Sánchez

Qué fácil era antes dotar de naming a los bares. Si era de tu padre Antonio, se llamaría así. Si estaba involucrada parte de la familia, se añadía “e hijos”, si los fundadores fuisteis tu hermano y tú, entonces “a pachas”: Hermanos Sánchez… e così via. Los orígenes de su dueño me transportan a mi tierra salmantina. Familia de ganaderos y toreros. Generaciones que recuerdan el sabor del vermuth, tras hacer la compra los sábados en el mercado, como parte de la infancia de cada uno. El gusto por los caracoles, bacalao, torrijas… Las conversaciones a pie de barra que narran historias, rescatan leyendas, un tiempo que no pasa por este enclave que sobrevive a pesar de la tempesta, lo que no hicieron muchos que echaron el cierre tras la llegada masiva del negocio chino. Un escenario del que se sirvió Almodóvar para La flor de mi secreto. Y, para mí, también es de película, incluidos los camareros (Mesón de Paredes, 13).

Y, por hoy, cierro la cocina.
Habrá segundas y terceras entregas.
Habrá tiempo para saborear esto y mucho más.

bares
¡Buen domingo!

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Un comentario en “Bares son amores (rincones para compartir en Madrid)

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