Toquinho: receita de felicidade

toquinho
(Artículo publicado en la revista Madriz. 24 de julio de 2012). Los Veranos de la Villa son para Madrid igual que nosso famoso Toquinho para la música en general y una bandera en particular. El artista brasileño irrumpió anoche bajo la carpa del Circo Price resuelto y curtido en experiencia. Y, a juzgar por su apariencia, el compositor y cantante, así como la chica de Ipanema y el buen vino, mejoran con el paso del tiempo.

Noventa minutos privilegiados de música y locución de anécdotas fue el menú que nos tenía preparado el oriundo de Brasil, porque en palabras de la leyenda viva del bossa nova, “não tenho tempo a perder. Tenho tempo só pra ser feliz”. Y con un completo cancionero en busca de la felicidad, teñida de pasados melancólicos, Toquinho cantó a la vida y a los recuerdos, a los “siete mares color azul” que ha surcado para llegar a iluminar escenarios de todo el mundo con su eterna sonrisa y voz suave e impecable. Y lo que le queda. Una voz capaz de hacer que sus letras musicalicen e intimiden la poesía. Y, de ahí, despuntan la inspiración y los sonidos brasileños interpretados por uno de sus máximos exponentes.

Un artista que, al igual que sus acordes armónicos y refinados, navega siempre con sus compañeros de viaje, un elenco de músicos que acompasan sus letras con el piano, la batería y la guitarra y, en esta ocasión, junto a una voz privilegiada y emergente de suavidad femenina.

Menciones especiales no faltaron a su entrañable amigo, referente y poeta Vinicius de Moraes, a quien tantas canciones dedicó y poesía robada regaló, su fuerte amistad con Chico Buarque, encuentros fortuitos con Bebel Gilberto o un intercambio de sabios consejos que recuerda divertidos de Mastroianni… sin olvidar a su inseparable camarada: la guitarra española, como muy pocos saben hacer vibrar sus cuerdas.

Con él entonamos Aquarela, Carta ao Tom o Tarde em Itapoã, reflejo de un público a la altura que, entregado y fervoroso, supo rendirse desde el principio a la función. Y el placer para los sentidos se transformó en canciones de siempre con las que crecimos y que el arte musical se ocupa de acercarnos en forma de recuerdos. Los que una servidora ha rescatado hoy de Río, de su colorido y playas, de la samba callejera, el sabor de la cachaça y la belleza de los bahianos, como un capítulo más en la historia de este Circo.

Señoras y señoras, damas y caballeros… ¡la esencia de Brasil llegó para quedarse!

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