El buen olfato de Adrien Brody

Nos sedujo su prominente nariz, su amplia sonrisa y su porte de galán en el anuncio de Schweppes (¿y quién se hubiera opuesto a ese espontáneo beso?), no sin continuar maldiciendo a nuestras bellezas nacionales: la morena (Pe) por compartir ruedo en su papel de Manolete; y la rubia (Pataki), mejor parada, por adentrarse en su cama.

Ahora reflexiono sobre qué hubiera sido de nosotros si, en vez de la monja o profesor de turno haciendo las veces de nativo inglés sin éxito alguno, hubiéramos tenido a un hombre como Adrien Brody de maestro, natural del barrio neoyorquino de Queens, y a quien imagino ataviado con la camiseta Marea verde contra los recortes en educación. Seguro que no nos soltaría en el Museo del Prado durante horas a admirar a los clásicos, sino que se metería en su papel de artista para colorear la vida cual Velázquez o Rembrandt.

El profesor (Detachment) de Tony Kaye es el regreso de Brody a las aulas como maestro sustituto, esta vez en gran formato, sala oscura y azotado por tiempos difíciles fuera y dentro de la pantalla; lo cual hace agravar más si cabe el futuro de este sector, suavizado por quien anteriormente hizo de su trabajo como pianista su estrellato y obra de arte cinematográfica.

¿El mundo está falto de amor y corrompido por la maldad? El profesor cuenta con un pasado atormentado, que le arrastra diariamente a subirse a la tarima del aula -o de la vida- y velar por el futuro de unos adolescentes rebeldes e impasibles, que no van más allá, fracasan y anulan sus aspiraciones para abandonar aquello que quieren realmente. O porque están continuamente expuestos a juicio por sus familias.

Adrien Brody

La nota común desde el inicio es la impotencia e invulnerabilidad del cuerpo docente del instituto, aunque sin necesidad de irnos tan lejos al territorio americano tenemos nuestros claros ejemplos, las mismas sensaciones que se apoderan del público asistente, tanto que consiguen emocionar. No sin dotar de belleza su labor como profesor, necesaria para estos jóvenes. ¿Que tu hijo/a quiere ser artista? Déjale intentarlo. ¿Quién es quién para cuestionar qué tiene o no futuro y frustrar los sueños por la hipótesis de no cosechar el triunfo? ¡Hoy día!

Me quedo con la gran interpretación de este actor y los planos y la fotografía. Porque al final sabemos que Adrien tiene un don que le hace único. Y si conecta con sus alumnos en la ficción y sigue seduciendo a su público en la vida real, se hace más que evidente. Chapò, maestro! A él y a todos los que nos seguirán enseñando en vida. En los mejores cines.

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